Una de las primeras cosas que me dijo mi amiga Arantxa es que para este blog necesitaba un logo. A mí, personalmente, era una idea que me parecía secundaria porque lo que me interesaba era el contenido y todo lo demás me parecía que podía esperar. Pero en un momento dado se me encendió la bombilla y pensé en el Plan Cerdá.

¿Por qué no aprovechar el logo como parte del contenido?

Como una de mis preocupaciones era transmitir la idea de que la planificación del transporte está íntimamente ligada al urbanismo y el territorio, pensé que sería bueno utilizar una imagen que me sirviera para ello.

¿Y qué mejor para ejemplarizar esto que la trama de L’Eixample? Y es que, a pesar de los intereses de los propietarios del suelo, la especulación y los cambios en la configuración inicial de las manzanas desvirtuaron finalmente el plan Cerdá, el Ensanche actual tiene plena vigencia, después de más de 150 años.

No fue un plan hipodámico cualquiera. Hubo un detalle clave que lo distingue por su calidad para acoger los usos relacionados con la movilidad: la distribución en damero tiene unos chaflanes en los vértices de las manzanas con un claro objetivo sobre la movilidad, aumentar la visibilidad para la circulación rodada y generar un espacio más amplio para favorecer la circulación y parada de la misma, con una visión de futuro espectacular.

Además, si leemos la malla urbana, vemos que el plan aportó la clasificación primaria del territorio con “vías” y “espacios intervías”, con lo que se permitía algo fundamental en la ciudad: que la calle no sirva sólo para moverse sino también para la estancia, el juego, la conversación,… Que sea ciudad, vaya.

Tampoco quería olvidarme en la imagen de las calles que no siguen el trazado reticular sino que lo atraviesan en diagonal. Incluso en la mayor de las regularidades, hay que entender la excepción. Y esto, Cerdá, lo hizo magistralmente.

¿Y el resto?

Lo demás tiene menos historia. Simplemente, quería poner UyT para representar Urbanismo y Territorio, pero con una tipografía con carácter y poner mi exlibris, que si os fijáis son simplemente una “S” y una “a” un tanto deformadas.

Después monté todo en Corel, que es el Paint de mayores (como dice un compañero de trabajo de mi amigo Borja en ETH Zürich) y a correr.

Y otro detalle a tener en cuenta era evitar por todos los medios volver a poner una imagen con una falta de ortografía como en el primer post [enlace]. Esa la puse porque me pareció genial, pero con lo maniático que soy con la ortografía, no creo que eso vuelva a suceder…