Hay algo que me frustra bastante más que no tener tiempo para escribir habitualmente por aquí: no tener tiempo para leer. En parte, tiene que ver con que antes tenía itinerarios más o menos largos en metro para ir a trabajar y eso me permitía echar el rato leyendo. De hecho, llegué a leerme 50 libros durante un año. Ahora, si leo 12 ya me puedo dar con un canto en los dientes y nunca suelen ser seguidos. Pero en…