Llevaba casi un año sin pasar por aquí y aquella última vez llevaba también 10 meses sin hacerlo. Pero he querido mantener el blog por dos motivos: 1) porque sigue siendo un recopilatorio de mis inquietudes y ahí está para mí y para el resto del mundo si lo necesita y 2) porque nunca se sabe cuándo vas a querer expresarte y está bien tener dónde sin depender de nadie más. Ésta última es una idea recurrente que estoy viendo en los papers sobre nuevos activismos digitales que estoy leyendo con motivo de mi TFM del Máster Universitario en Dinámicas Territoriales y Desarrollo, que espero acabar en julio, COVID-19 mediante (y del que hablaré cuando corresponda).

Aprovechando que mantuve el blog, quería hacer una pequeña bitácora que iré actualizando a medida que pasen estos días de cuarentena por el Estado de Alerta que Twitter ha venido en llamar #QuédateEnCasa. Aquí van algunas ideas:

  • Mucha gente está perdiendo estos días su empleo o se está viendo sometida a ERTEs. No tengo una bola de cristal y nunca se sabe qué traerá consigo este fenómeno, pues es un cisne negro (yo mismo desconocía el término hasta hace pocos días), pero en los dos trabajos que tengo parece que las cosas siguen su curso con cierta normalidad. Por cierto, desde la última vez que escribí por aquí, no solo tengo más docencia en la Universidad Europea de Madrid sino que además he dejado de ser socio de Hécate Ingeniería para ser Director de Proyectos en Consultora Alomon. A ver si actualizo el «Quién soy» del blog, que se ha quedado desactualizado en este aspecto.  (ya que estaba, lo he editado). Trabajar en consultoría sigue teniendo una parte mala (es como los gases, que ocupan todo el espacio del recipiente que los contiene, pero con el tiempo), pero me siento muy valorado, muy a gusto, estoy aprendiendo muchísimo de Julián Sastre y de mis compañeros y esperemos que poco a poco pueda ir aportando cada vez más a la empresa.
  • Por supuesto, no voy a quedarme solo con lo que me afecta a mí en este punto. El anuncio que ha hecho hoy el presidente del gobierno me ha resultado esperanzador. Hay que concretarlo, pero resulta gratificante saber que vivimos en un país cuyo gobierno dice que no dejará atrás a nadie. Esto pone en valor el Estado de Bienestar. Además, abre una ventana de oportunidad para el progresisimo, que pasa a tener el capital cultural y el poder de actuar sobre el económico. Hay que manejar esta ventana para apretar para reforzar la socialdemocracia y dejarnos de desmontar los Estados Nación.
  • Espero, con el aislamiento obligatorio de estos días, estar ganando adeptos en mi opinión sobre el teletrabajo. Yo he vuelto a teletrabajar de forma habitual pero he llegado a formas más saludables de hacerlo. Los días que tengo que ir a la universidad, procuro quedarme todo el día y, después de terminar de trabajar, ir a nadar a la piscina o al gimnasio. Los días que me quedo en casa, hago rutinas de entrenamiento que hay que ver lo bien que me han están viniendo en estos días de aislamiento para mantener la cordura. Y los días que las paredes me oprimen, me voy a la biblioteca o a alguna cafetería.
  • No salir me afecta anímicamente y eso que no soy una persona especialmente «callejera». Pero me hace cierta ilusión pensar cómo será la primera vez que podamos salir todos a la calle. Seguro que será emocionante a la par que nos va a traer un montón de compromisos atrasados. Y no solo los laborales, sino también los importantes. En mi caso, por ejemplo, celebrar mi cumpleaños. Nunca le doy importancia pero, este año que caen 35 años, quería dársela e iba a hacer dos celebraciones con familia y amigos que tendrán que posponerse. La vida…
  • Un amigo me ha propuesto participar en un concurso literario que se llama «La vida en tiempos de Coronavirus» y lo he intentado convertir en una acción colectiva donde cuatro amigos escribamos, al alimón, cada vez uno una frase. Ya lo intenté en el pasado con otro amigo y fue divertido. Veremos qué sale.
  • Como este tema vaya para largo, nos va a condicionar las vacaciones. Este año quería hacerme otro viaje de un mes (el anterior es el del tweet siguiente) pero estoy viendo que lo voy a tener que reorientar por si hay dificultades para viajar. ¡Se admiten recomendaciones!

  • Y, si dura más, lo mismo da para un cambio severo del sistema político y económico tal como lo conocemos (ver el hilo, no solo el primer tweet):

Acabo por hoy con tres recomendaciones:

Hasta aquí, la bitácora a fecha de 17 de marzo. Iré actualizando.

Segundo día de bitácora. Hoy es 20 de marzo.

Se me empieza a hacer cuesta arriba el no salir. Hoy he tenido que hacerlo para comprar. Lo básico, pero ya he aprovechado para comprar un par de cosas para este domingo, que es mi cumpleaños.

He bajado andando las escaleras para descubrir, gracias a una ventana abierta, que desde mi edificio también se ven Los Carabancheles (y no solo el centro y la Casa de Campo, como pensaba). Dejo unas estampas por aquí:

  • Lo que sabía que veía:

  • Lo que he descubierto hoy:

En la vuelta a casa, he podido avisar a mi amiga Lara (que normalmente vive en Francia pero le pilló aquí el tema éste) para que se asomara a la ventana y saludarnos a lo lejos, que quieras que no, es chulo. En realidad, estoy «viendo» a más amigos que nunca, aunque esté siendo a través de una pantalla y está siendo un ejeercicio interesante. Por ejemplo, con mi amigo Jon hablaba sobre que a él esta situación, lejos de destrozarle su rutina, se la está generando. También me comentó que han inventado el «telepoteo», que es parecido a las «telecañas» aquí en Madriz, pero de más al norte. Con Jorge y Sandra me estoy pasando rutinas de ejercicios. Hoy he hablado con Pilar e Iñaki, que siempre viene bien porque tienen un chorreo de optimismo. Con «mi cuadrilla» compartimos casi cada paso, cosa que no hacíamos desde hace años porque vivimos en ciudades e incluso países distintos. Quizá estamos menos aislados en el aislamiento que en el ritmo trepidante del día a día habitual, ojo.

Entre las novedades intelectuales de estos días (que dan para pensar mucho), están: 1) que he estado reflexionando más sobre los efectos de esta crisis y me planteo el nuevo papel que tendrán los Estados Nación, que vuelven a ser importantes al poderse sobreponer sobre la red de ciudades globales (esto quiero ampliarlo con mi amigo Napo, pero no conseguimos coincidir) y si ese reposicionamiento traerá consigo cambios estructurales como una nueva vertebración del territorio o un nuevo modelo productivo que relocalice determinadas industrias en los países en lugar de deslocalizarse en el Este y Sudeste asiáticos; 2) también me está gustando tratar de imaginar cómo reaccionaremos el primer día que podamos salir todos a la calle, porque seguro que será un momento muy emotivo, lo pienso cada día cuando el aplauso de las 20.00h se torna en fiesta; 3) siempre he pensado en lo duro que debe ser estar en la cárcel… si nunca he sido muy partidario de los métodos carcelarios, ahora menos aún… (quizá con algunas excepciones). Seguro que he pensado más cosas estos días, pero ahora no me vienen a la mente.

También me ha parecido interesante, por cerrar con algo sobre lo que va este blog, un hilo que ha compartido Carlos, mi excompi de TRANSyT y que seguro que nos servirá para análisis posteriores de estas situaciones de estrés al sistema de transporte:

24 de marzo, tercer día de bitácora.

El domingo fue mi cumpleaños. Fue raro de cojones pero, sin duda, un cumpleaños diferente e inolvidable. Lo resumí en el siguiente tweet en el que faltan, como digo, las muchísimas muestras de cariño de familia y amigos. Y, es que, a pesar de la distancia, recibí un aluvión de felicitaciones, de risas y de abrazos que tendremos que darnos cuando nos volvamos a ver

Cada vez más gente de mi entorno próximo está enfermando y ya he conocido algunos muertos, como la madre de un compañero del cole, personas con las que he trabajado y un profesor de la carrera. Esperemos que el sistema sanitario sea capaz de actuar durante el aluvión que se espera. Así que hay días buenos y días malos. Hoy me ha tocado de los malos. En cualquier caso: ¡ánimo a quienes me leéis! (y a los que no, también).

También me estoy enfadando bastante con el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Cuando esto pase, salvo que de repente me sorprendan para bien, me descolegiaré. Su inacción nada más que viéndolas venir con el tema de que no se hayan paralizado las obras me parece demencial. No quiero pertenecer a un colegio profesional que antepone no enfadar a las constructoras a proteger a sus colegiados.

Por acabar con algo positivo, la conversación con Napo se ha tornado en un intercambio de ideas en Google Docs que empieza a coger forma. Él lo exagera diciendo que es como cuando intercambiaban cartas Walter Benjamin y Theodor Adorno. Yo no lo veo así ni de lejos, pero lo percibo como un ejercicio intelectual interesante para mantenernos activos más allá del trabajo y del tedio de la repetición permanente que produce no salir de casa. Yo no quería politizarlo, pero nos sale solo… aunque estamos intentando teorizar de forma generalista, por lo que el análisis se mueve en conceptos amplios reflexionados desde diferentes escalas (que, para algo nos hemos conocido en un máster de geografía…). También compartimos análisis no geográficos y nos mandamos textos de Byung-Chul Han, Slavoj Žižek, Judith Butler (estos son de estos días), Adolfo Albán Achinte, Pierre Bourdieu,… (y, es que, también hacen falta textos del pasado que sirven para explicar el presente). Veremos qué sale y si se publica aquí o le buscamos salida por otro lado. Iré informando pero daré una única pista: se va a titular El mundo de mañana, en obvia alusión a dos textos que a mí personalmente me han marcado: El mundo de ayer, de Stefan Zweig y El mundo de hoy, de Ryszard Kapuściński. Pero es solo para que no solo exagere Napo.