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Fin de semana en Lisboa: reflexiones sobre su urbanismo y transporte

Hace unos días tuve la suerte de volver a Lisboa. Esta vez hice menos “turisteo” y viví más la vida lisboeta, recorriendo barrios que no son los típicos que recorres en tu primera visita. Por eso, además de repasar los medios de transporte con los que cuenta la capital portuguesa, he reunido una serie de aspectos que me llaman la atención desde las perspectivas del urbanismo y la movilidad.

La red de transporte público de Lisboa

La ciudad dispone de una red ferroviaria con 8 líneas de las cuales 4 son de metro y las 4 de tren suburbano.

(Haz clic en el plano para consultar la web de Metro Lisboa)
(Haz clic en el plano para consultar la web de Metro Lisboa)

El metro está abierto de 6:30am a 1:00am y llama la atención que es bastante moderno y, es que, aunque la primera línea se inauguró en 1959, la mayoría de la red está construida en los años 80 y 90. Salvo para ir a Alfama, Alcántara, Graça, Campo de Ourique, Belém o Amoreiras (por donde no pasa el metro), este medio de transporte es la mejor opción porque el tráfico es un poco caótico y yendo en subterráneo lo evitas. Como consejo, el billete del Aerobús no merece la pena salvo que vayas a hacer más de un viaje al aeropuerto en el mismo día, así que mejor ir en metro.

Para moverse por la región, la mejor manera es usar los trenes de “cercanías” que conectan con Sintra, Cascais, Estoril, Carcavelos,… La estación mejor conectada tanto con estas líneas como con los trenes de largo recorrido es Oriente (para mi gusto, fea con ganas, como no puede ser de otra manera siendo obra de Calatrava).

Entre buses urbanos e interurbanos, Lisboa cuenta con 151 líneas, que podéis consultar aquí y que para mí son completos desconocidos, así que no opino de ellos (aunque la gente de allí no habla muy bien del servicio, sin probarlo, no me atrevo a decir nada ni bueno ni malo). Pero lo que sí está claro es que son la mejor alternativa de transporte público allí donde no llega el metro. La explotación de los autobuses está a cargo de la empresa Carris, empresa que además se encarga de las pocas líneas de tranvía que quedan.

Lisboa mantiene 5 líneas de tranvía, que ahora mismo quedan como testimonio de una red que fue mucho más amplia y como atractivo turístico porque algunas de las líneas se operan con vehículos anteriores incluso a la II Guerra Mundial de un color amarillo perfectamente reconocible. De hecho, el declive de este medio de transporte lo ha reducido prácticamente a la zona más turística, siendo las líneas más llamativas la 15 (que une La Plaza de Figueira con Algés pasando por Belém) y la 28. Esta última línea recorre las principales zonas turísticas de la Baixa, Alfama y el Chiado, pasando por delante de muchos de los puntos de mayor interés turístico de la ciudad. Eso sí, la cabecera está en uno de los puntos con peor reputación de Lisboa: la plaza de Martim Moniz. Pero vamos, ríete tú del chunguismo de esa plaza incluso de noche si lo comparas con los alrededores de la hauptbahnhof de Frankfurt (hasta ahora, de los lugares más sórdidos que he pisado en Europa). Pero bueno, tanto ahí como en el interior de los tranvías te recomiendan estar pendiente de la cartera y por algo será…

Además están el 12, que hace un pequeño recorrido por Alfama y la Baixa, el 18, entre Cais do Sodré y el Cementerio de Ajuda y el 25, que va de Campo de Ourique a la Rua da Alfándega, atravesando los barrios de Lapa y Estrela.

Lisboa

Dentro de la red de Carris hay también tres elevadores en diagonal muy similares a los vehículos de tranvía (en portugués los llaman ascensores. Son el de Lavra, el de la Glória y el de la Bica) y también el Elevador de Santa Justa (que en realidad es un ascensor, pero en portugués le llaman elevador). En éste último no merece la pena pagar porque lo bonito que tiene son las vistas y se puede acceder gratis por la trasera del Convento do Carmo. Si has sacado la tarjeta 7 Colinas/Viva Viagem y no te importa esperar la cola (que no suele ser poca), sube… pero, si no es el caso, yo emplearía los 5€ que te ahorras por persona en repostería, que los portugueses de eso tienen la posibilidad de presumir: pastéis de Belém, bolinhas, salame de chocolate,… Si no sois de dulce, también os lo podéis gastar en bacalhau à brás. Este consejo os lo cedo gratis.

Además, hay varios ascensores repartidos por la ciudad para llegar al Castelo de São Jorge y de la Baixa al Chiado (por dentro del centro comercial o por la estación de metro de Baixa-Chiado. Este consejo también es gratis).

Lisboa

Si queréis saber cómo ir en transporte público a los principales lugares turísticos, os dejo este enlace. Y las tarifas las tenéis en la web de Carris (mejor poner el enlace que poner unas tarifas que queden desactualizadas con el tiempo). Y, por favor, no os coléis en los medios de transporte de Carris porque tienen unas pérdidas mensuales estimadas en 400.000€ que están desestabilizando la viabilidad económica del sistema de transportes de la ciudad.

Aunque lo parezca, Lisboa no tiene mar sino un río, el Tajo, cuya anchura explica que al Manzanares se le haya llamado “aprendiz de río”. Eso es un río y lo demás son tonterías. Así pues, para comunicar las dos orillas, la ciudad cuenta con un sistema fluvial de ferries, aunque es un servicio en franco retrocedo tras la inauguración del puente 25 de Abril. Fluvial también y mucho más peculiar es el autobús anfibio del que ya hemos hablado en el blog:

Por último, hablar de los taxis: son bastante baratos pero te tienen que gustar las emociones fuertes porque los taxistas lisboetas son famosos por su conducción: muy rápida, saltándose semáforos y con giros bruscos.

Llegados a este punto diréis: ¿no va a hablar Samir de los modos blandos? Sí, sí que lo voy a hacer, pero una vez llegados a las curiosidades:

Lisboa es una cuesta

Si hay ascensores en Lisboa no es casual: es la única forma de hacer mínimamente amable al peatón una ciudad en la que las subidas cansan y en las bajadas te puedes dejar los dientes en el suelo porque los adoquines de las aceras resbalan bastante. Y, por supuesto, tampoco es muy recomendable llevar por ellos tacones finos.

Eso sí, las distancias para jóvenes lozanos son fácilmente salvables para recorrerse prácticamente todo el centro de la ciudad.

Por su parte, el uso de la bici es escaso. No hay un sistema de préstamo como tal, aunque sí que hay un curioso “park&bike” para conductores que aparquen su coche en los parkings de Emel. El motivo de este poco uso es que, aunque es un medio de transporte que podría usarse con facilidad en la parte moderna de Lisboa, gran parte de la vida transcurre en el centro histórico y ahí las cuestas y al adoquinado de muchas calles hacen de la bici un transporte poco atractivo.

Lisboa es una obra

Está claro que esto es puntual, pero llama la atención el importante número de obras que se están llevando a cabo a la vez en Lisboa. Además, pude constatar que no está habiendo coordinación con el sistema de transportes y que el lunes el tráfico era intensísimo en toda la ciudad, así que me atrevería a decir que tampoco se dan alternativas para conductores.

Lisboa no es ciudad para coches

El tráfico en Lisboa es intensísimo. Pero, además, luego no tienes dónde meter el coche. La noche del domingo al lunes, un amigo y yo nos tiramos 2h30m de reloj para conseguir aparcar para, finalmente, dejar el coche en un sitio que creíamos que se podía porque había coches aparcados. Incluso pensamos” a unas malas, tampoco van a multar a 12-14 coches que habrá aquí”. 20€ después descubrimos el craso error al que nos había llevado ese planteamiento.

Gentrificación y turistificación

Cuando te adentrar en la Lisboa menos turística, te llevas sorpresas. Por ejemplo, es muy chulo el barrio que hay entre el centro y Belém, que queda más o menos “debajo de las pilas” del puente 25 de Abril. El problema es que, a la par de ese “empieza a molar”, ha llegado el ansia homogeneizadora que acompaña a la gentrificación, que tiene su máxima expresión en LX Factory (una mezcla entre Matadero en Madrid y Metelkova en Liubliana, pero llena de tiendas, restaurantes, peluquerías de modernos,…).

Fuente: sietelisboas.com
Fuente: sietelisboas.com

Y, por si esto fuera poco, hay un claro proceso de turistificación (entendiendo éste como la transformación de un espacio o un hecho histórico, social o cultural en un producto valioso para mercado de viajes, que llega a vaciarlo de su sentido primigenio para poderlo comercializar) de Alfama, algo que no se ve a simple vista pero que ya advierten las paredes:

Lisboa

Actualización 28-11-16

Añado un vídeo sobre el «Terramotourism» que asola Lisboa.

TERRAMOTOURISM | El documental from Left Hand Rotation on Vimeo.


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32 días sin caminar ni pedalear (viaje a Líbano, verano de 2016)

La verdad es que al final han sido bastante más de 32 días los que llevo sin apenas caminar y sin pedalear absolutamente nada. De hecho, más que lo duplican, pero he querido mantener el título y la redacción del texto que escribí estando aún en Líbano. Simplemente, lo publicado va a ser una edición revisada y aumentada con la parte “turística” del post. 


Durante 32 días he estado en Líbano, en el pueblo de mis abuelos. Aunque también he tenido la suerte de poder recorrer muchos pueblos y ciudades del país, incluidos algunos a los que llevaba 18 años sin ir, en el Valle de la Beqaa. Así, he podido fijarme en que prácticamente en todo el país hay dos cuestiones que ni tan siquiera se discuten, salvo en los lugares más ricos (y en los zocos, pero porque no caben): que los coches tengan prioridad siempre y que caminar o pedalear sean actividades estigmatizadas. Vamos a ver qué implicaciones tiene esto.

Hacer del coche una prioridad y sus consecuencias

La primera es que las carreteras y autovías que recorren el país provocan un efecto barrera sin comparación a nada que se pueda ver en Europa y, es que, lejos de convertirse en travesías al entrar en los municipios, los cortan sin piedad. Está claro: si sólo se piensa en el coche, ¿por qué reducir su velocidad? (aunque la realidad es que la autovía que recorre la costa pasaría a ser un bulevar si tuviera que tener una velocidad acorde a las actividades que se dan en sus márgenes porque es un continuo urbano que surca todo el país y que sólo se distingue por los carteles de los términos municipales). O, ya que parece que no se contempla la necesidad del cruce, ¿por qué facilitar el mismo aunque sea elevado? Así pasa, que la gente cruza en las autovías poniendo en peligro su vida y la de los ocupantes de los vehículos que circulan por ellas. Por supuesto, esto está muy relacionado con algo ya mencionado: que el modelo territorial ha premiado la localización de actividades en las márgenes de las carreteras, que se han convertido en un “todo seguido” (sobre todo entre la costa y la cordillera de Líbano, mucho menos en el Valle de la Beqaa) que genera relaciones entre uno y otro extremo, pero que no quedan resueltas. Así, quien va en coche puede hacer un cambio de sentido de los muchos que hay a lo largo de las carreteras y alcanzar su destino (aparcando en la escasa servidumbre de la carretera), pero quien no va en coche se ve obligado a cruzar jugándose la vida. Y, por hacernos una idea, en los 97 km que separan Beirut del pueblo de mis abuelos hay unos 30 pasos elevados, la mayoría nuevos (¿será quizá que empiezan a concebir los atropellos como un gran problema?)… por los que apenas cruza nadie por ellos pero están sirviendo para que algunos avispados monten chiringuitos en los que venden café a los conductores.

No es la mejor foto que he hecho en mi vida, pero muestra bien lo que comentaba sobre la autovía que vertebra de norte a sur el país y las actividades en sus márgenes. La foto está hecha desde el teleférico que une Jounieh (en la costa) con Harissa (en la cumbre de una de las montañas de la cordillera Líbano, donde se encuentra el Santuario de Nuestra Señora del Líbano)
No es la mejor foto que he hecho en mi vida, pero muestra bien lo que comentaba sobre la autovía que vertebra de norte a sur el país y las actividades en sus márgenes. La foto está hecha desde el teleférico que une Jounieh (en la costa) con Harissa (en la cumbre de una de las montañas de la cordillera Líbano, donde se encuentra el Santuario de Nuestra Señora del Líbano)

La segunda es que la mayor parte de los espacios comunes (y digo “comunes” y no “públicos” porque en Líbano hay poco espacio y menos aún público. Y, es que, Líbano el país más neoliberal que conozco y se acusa en exceso la ausencia del Estado en los servicios más básicos), quedan copados por el coche y esto termina por hacerlos inútiles para cualquier otro uso. Esto pasa en ámbito tanto rural como urbano, con la única excepción de algunos municipios muy turísticos como Beirut o Baalbek. Así, en los pueblos no suele haber aceras, el espacio de las servidumbres sirve para aparcar y todo lo que queda de calle es calzada y se conduce de tal manera que a ver quién es el valiente que se aventura a pasar por allí… Aunque, curiosamente, hay valientes a los cuales encima avisan de que les van a adelantar tocando el claxon a su espalda, por lo que la caminata es una actividad de todo menos tranquila…

Ejemplo de calle rural
Ejemplo de calle rural en la región de Akkar (norte del país)

Por su parte, en las ciudades, las zonas periféricas se parecen mucho a este modelo “rural” y, cuando hay aceras, están llenas de artículos de los comercios y motos (incluso circulando). Eso sí, las áreas centrales de las ciudades sí suelen tener aceras generosas, con rebajes en los cruces, semáforos, pasos de peatones, etc. Que en algunos lugares no se respetan, pero ahí están… Pasa lo mismo en las zonas turísticas y en los barrios de ricos, donde incluso hay peatonalizaciones de barrios completos (quizá demasiado radicales y llegan a generar “gated communities” sólo para la jet set). ¿Será quizá que la acera se entiende como un lujo?

Ejemplos de espacios peatonales. En la primera columna: la entrada a los zocos de Beirut, los zocos y una calle peatonalizada con jardineras. En la segunda columna: Plaza de la Torre del Reloj de Trípoli, Museo Khalil Gibran (el escritor más importante que dicen los libaneses que ha dado el país) en Bcharre y la mezquita "azul" de Mohammad Al-Amin en Beirut
Ejemplos de espacios peatonales. En la primera columna: la entrada a los zocos de Beirut, los zocos y una calle peatonalizada con jardineras. En la segunda columna: Plaza de la Torre del Reloj de Trípoli, Museo Khalil Gibran (el escritor más importante que dicen los libaneses que ha dado el país) en Bcharre y la mezquita «azul» de Mohammad Al-Amin en Beirut

Y, como curiosidad de esta nueva concepción de la calle, citar un ejemplo que me contó mi padre durante el viaje. Cuando empezó a estudiar en la universidad en Beirut, la Plaza de los Mártires era un ir y venir de peatones porque era el principal hub de transporte público de la ciudad y del país, incluso a nivel internacional.La descripción que me hizo mi padre de este lugar fue: “era como la Puerta del Sol de Beirut. De hecho, las manifestaciones solían y suelen ser ahí”. Sin embargo, tras la guerra civil que sufrió el país entre 1975 y 1990, se tomó la decisión de no remodelar la plaza sino convertirla en un aparcamiento en superficie. Por suerte, se encontraron restos arqueológicos y al menos 1/3 de la plaza se libró de este aciago destino. Lo mismo ocurrió con la plaza que había frente al Palacio de Gobierno, donde estaba la estatua de Riad as-Solh (Primer Ministro de Líbano tras su independencia), que se convirtió en un nudo de autovía, relegando la estatua a un lateral y condenando a la ciudad a tener una brecha urbana en pleno centro urbano que será de difícil solución en el futuro, pues ahora cubre la mayoría de los itinerarios en coche. De las grandes plazas del centro, sólo se libraron dos: la Plaza Nejmeh (también conocida como Place de l’Eotile. Es la plaza famosa con el reloj en el centro, ahora peatonalizada, como la mayoría del barrio que llaman Downtown) y la Plaza Imam Ouzai (la que da acceso a los zocos, que ahora son “tipo mall” con muchos neones y han perdido todo su encanto). También se respetó la Calle Hamra. Es decir, sólo quedó como antes de la guerra lo que una globalización, por entonces en ciernes, quiso que se respetara (son los espacios copados de cadenas, tiendas de lujo, cafeterías para turistas, etc). Así, la posguerra supuso el auge del coche y el diseño de la ciudad basado en él, salvándose sólo la parte privatizable del espíritu de la ciudad anterior a la guerra civil.

Plaza de los Mártires (Beirut) en los años 60 y ahora
Plaza de los Mártires (Beirut) en los años 60 y ahora

Además, en un país donde los ricos llegan a tener tanto de todo que resulta obsceno, se ha extendido el estigma social hacia ser pobre y esto se identifica con caminar, ir en bici o usar el escaso transporte colectivo que existe en el país (taxis compartidos y alguna línea de autobuses privada). De esta forma, incluso la gente que menos tiene, dedica sus pocos recursos a comprar y mantener su coche y en usarlo para cualquier trayecto por corto que éste sea. En este escenario, caminar y pedalear se están convirtiendo en actividades poco menos que subversivas. Y es por culpa de esta nueva concepción del status social por lo que en esta ocasión apenas me han dejado caminar en ningún desplazamiento que exigiera más de 5 minutos y, por supuesto, no he tocado siquiera la bici con la que me movía en otras ocasiones (incluso hace tan sólo 2 años). Y más perverso aún, porque que yo no camine vaya, pero… ¿qué pasa con quienes no tienen nada? Hete aquí que este modelo produce una brecha social que no suele contemplarse como forma de pobreza pero que lo es: la pérdida del derecho a la movilidad.

¿De verdad alguien quiere algo parecido para las ciudades españolas o europeas bajo el pretexto de que hay que dejar libertad total de elección para quien quiera ir en coche? Yo personalmente, prefiero los modelos de ciudad “para ricos”… pero no sólo en Europa, ojalá se extendiera también en Líbano como impulsor del reequilibrio social que quedó maltrecho entre las diferentes confesiones tras la guerra civil, pues riqueza y confesión van bastante de la mano y eso hace que, por ejemplo, ahora lleven más de dos años sin conseguir formar gobierno. Así que podríamos decir que el fomento de un modelo de ciudad diferente en Líbano puede, incluso, volver a hacer que este país sea considerado de nuevo la Suiza de Oriente.


Bonus

Ahora, lo prometido es deuda:

Algunas fotos del viaje. En la primera columna: la Gran Mezquita de Trípoli (para visitarla por dentro hay que ir a la hora del rezo y saber el árabe mínimo para darte cuenta de que todo el que te habla te está invitando a que reces tú también y no le digas de forma directa que no eres musulmán porque les sienta mal que entre gente a turistear); la costa de Chekka vista desde el mirador del monasterio de Saydet el Nourieh en Hamat; las puestas se sol son espectaculares. Ésta es desde un barco al salir desde Al Mina (el puerto de Trípoli, aunque Al Mina en realidad es una de las tres municipalidades que forman la ciudad. Es un jaleo y todo por culpa de cómo se fundó la ciudad: como un puerto común gobernado desde tres fortalezas que a su vez se controlaban desde Tiro, Sidón y Tartús, que eran las ciudades fenicias más importantes); el valle de la Beqaa visto desde el punto más alto de Líbano; el palacio de Beit ed-Dine; las ruinas de la antigua ciudad omeya de Anjar. En la segunda columna: shawarma (versión árabe del kebab); kebbe (comida típica de celebraciones, con carne cruda y sémola); versión con tomate del kafta (es mi plato libanés favorito); versión con tahine del kafta (es mi segundo plato libanés favorito); falafel (el clásico que conoce todo el mundo); sfijaa (otro plato riquísimo que, por desgracia, aún no he encontrado en España en ningún libanés)
Algunas fotos del viaje. En la primera columna: la Gran Mezquita de Trípoli (para visitarla por dentro hay que ir a la hora del rezo y saber el árabe mínimo para darte cuenta de que todo el que te habla te está invitando a que reces tú también y no le digas de forma directa que no eres musulmán porque les sienta mal que entre gente a turistear); la costa de Chekka vista desde el mirador del monasterio de Saydet el Nourieh en Hamat; las puestas se sol son espectaculares. Ésta es desde un barco al salir desde Al Mina (el puerto de Trípoli, aunque Al Mina en realidad es una de las tres municipalidades que forman la ciudad. Es un jaleo y todo por culpa de cómo se fundó la ciudad: como un puerto común gobernado desde tres fortalezas que a su vez se controlaban desde Tiro, Sidón y Tartús, que eran las ciudades fenicias más importantes); el valle de la Beqaa visto desde el punto más alto de Líbano; el palacio de Beit ed-Dine; las ruinas de la antigua ciudad omeya de Anjar. En la segunda columna: shawarma (versión árabe del kebab); kebbe (comida típica de celebraciones, con carne cruda y sémola); versión con tomate del kafta (es mi plato libanés favorito); versión con tahine del kafta (es mi segundo plato libanés favorito); falafel (el clásico que conoce todo el mundo); sfijaa (otro plato riquísimo que, por desgracia, aún no he encontrado en España en ningún libanés)

He dejado fuera de forma intencionada algunos de los lugares más turísticos del país, como Biblos (Jbail), Sidón (Saida) y Tiro (Sour) porque esta vez no los visité. De todos modos, es facilísimo encontrar información de estos lugares y no tanto de alguno de los que he puesto. Y, cómo no, para preguntar, podéis comentar abajo y os responderé encantado.


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De paso por Varsovia: algunas reflexiones sobre el urbanismo y la movilidad de la ciudad

Hoy toca continuar con la serie de contenidos de viajes. Este post lo he pospuesto varios meses. De hecho, estuve por Varsovia hace ya más de tres meses… Pero, por unas cosas o por otras, lo he ido dejando y ya no tengo tan presente todo lo que me hubiera gustado contar, de modo que el artículo no será nada detallado (como sí he hecho en otras ocasiones) sino que serán unas pequeñas notas que tomé al respecto:

1. Varsovia es la capital y la ciudad más grande de Polonia y, su población, por encima de 1,7 millones de habitantes (casi 2,8 millones de habitantes en el área metropolitana), la convierte en la novena ciudad más poblada de la Unión Europea. Sin embargo, su configuración “en varios módulos” (Centrum, centro urbano tradicional, ribera del Vístula, barrio de Praga –lo único que quedó en pie de la ciudad tras la IIGM–) y la amabilidad de la mayor parte de la ciudad hacen que dé imagen de ciudad pequeña, cercana,… Eso sí, llama muchísimo la atención que en un minuto caminando, cambias de calle y a veces parece que cambiaras de ciudad porque pasas de zonas con parques, patios centrales y prioridad peatonal a calles 100% diseñadas como autovías y que son completamente hostiles. Digamos que, como las que hay en todas las ciudades grandes europeas, pero sin esa transición entre tramas tan diferentes que suele haber. Bueno, eso y la grandísima extensión que la hace inabarcable caminando. Supongo que son cosas de la planicie…

Varsovia
Vista de Varsovia desde el Palacio de la Cultura y la Ciencia (Pałac Kultury i Nauki). A lo lejos todas las montañas polacas (hay que leerlo con tono irónico)

2. La movilidad peatonal es peculiar en el entorno de Centrum, donde no existen cruces en superficie, sino que se realizan en galerías que, si bien tenían una accesibilidad muy reducida, es bien cierto que resultan muy animadas, están bien iluminadas, están llenas de un comercio que funciona francamente bien, están vigiladas por la noche,… Nada que ver con los subterráneos que solemos tener en España. Y, pensando en cómo puede ser el invierno en Varsovia (en abril íbamos todos en abrigo. Aunque nos los quitamos en algún momento), es posible que sean lugares que resulten muy útiles para resguardarse.

Varsovia
Entrada a uno de los pasos subterráneos. En este caso, en Cracovia (no me di cuenta de hacer la foto en Varsovia ni tengo fotos del interior)

Nota: si sois nuevos en Varsovia, tenéis el hotel por esta zona y llegáis de noche, ni se os ocurra cruzar en superficie. En nuestro caso, casi perdimos un miembro del equipo porque los conductores ¡aceleraban al verle cruzar! Y, vamos, sin acelerar ya iban a toda pastilla…

3. La bici es casi residual en algunas zonas de la ciudad aunque hay préstamo de bicis, infraestructura y unas estaciones para que te arregles la bici (ver foto). En otras, sobre todo la zona universitaria, la impresión es bien distinta y se ven bastantes.

Varsovia
Estación de arreglo de bicis frente a la Biblioteca Central de la Universidad de Varsovia

4. El aire soviético de la ciudad nueva es evidente (no en vano, el pacto de los países del Bloque del Este se firmó allí), sobre todo en lo alienante de las proporciones de calles y plazas. Basten estos ejemplos:

Varsovia
Biblioteca Central de la Universidad de Varsovia
Varsovia
Vista de la Plac Defilad (Plaza de los Desfiles) desde el último piso del hotel Marriott, con el «bonito» regalo de Stalin, omnipresente en la ciudad de Varsovia y que sirvió como ensayo para las Siete Hermanas de Moscú (pinchad en el enlace, que no tiene desperdicio) y fue, por tanto, uno de los primeros rascacielos europeos. En el fondo de la plaza (cuyas aristas se tardan en recorrer más de un cuarto de hora), el corredor donde se hacían/¿hacen? los desfilen militares.

5. A Varsovia fui precisamente a hablar de temas de transporte, al TRA2016. El congreso era en el Stadion Narodowy w Warszawie. Es decir, en la margen contraria del Vístula en la que nos alojábamos. Una vez fuimos andando y se tarda en cruzar casi una hora (impresionante la longitud de la estructura). También fuimos en autobús, tranvía y “cercanías” y sólo cabe decir lo bien que funciona el transporte público de la ciudad, con unas frecuencias realmente competitivas, plataformas reservadas en casi toda la ciudad (si alguna ventaja tiene el hecho de tenerla que reconstruir completa hace 70 años es que se podían plantear soluciones que exigen mucho espacio). Dejo por un lado un par de imágenes curiosas del intenso uso de estas plataformas reservadas que usan autobuses, tranvías y ambulancias:

Varsovia
Tranvía + bus+ tranvía pasando juntos por una estación situada en la plataforma reservada central de una calle de Varsovia
Varsovia
Puente sobre el río Vístula, con una plataforma central para tranvías y buses que es un paso continuo de transporte público. A los lados, pero fuera de la estructura, pasan el metro y el «cercanías»

Y, por otro, dejo el folleto del proyecto que iba a presentar (pinchad sobre la imagen):

Varsovia


BONUS

Aparte de estar esa semana de congreso en Varsovia, mis compañeros y yo aprovechamos para visitar Cracovia (en polaco, Kraków) y Dánzig (en polaco: Gdańsk, en casubio: Gduńsk y en alemán: Danzig). Las dos ciudades merecen mucho la pena. La primera, aunque tiene una de las catedrales más feas que he visto en mi vida, es una ciudad animadísima, preciosa, interesante y muy agradable (despedidas de soltero aparte. Pero eso pasa habitualmente. Si no, que se lo digan a Salamanca, Madrid, Barcelona,…). La segunda es una mezcla muy peculiar entre lo polaco, lo alemán y lo báltico, es evidente que fue un rico centro de intercambio cultural, ideológico y económico y es, además, la cuna de dos acontecimientos históricos de gran trascendencia: el inicio de la IIGM y el levantamiento polaco contra el régimen comunista.

Varsovia
Plaza del Mercado de Cracovia
Varsovia
Długie Pobrzeże (Puente largo de Dánzig)

A ambas ciudades fuimos desde Varsovia en tren. A una un sábado y a la otra un domingo, aprovechando los billetes de fin de semana de los trenes de alta velocidad. Así, recorrernos el país nos resultó súperbarato (37€ el billete como tal y unos 5€ la ida y vuelta de cada trayecto porque el sistema de venta es un poco complejo y se cogen por separado los billetes y las “reservas de asiento”. Es decir, como a 47€ unos 1.300 km), rápido y comodísimo (por ejemplo, te regalan agua o bebidas calientes, que van repartiendo un par de veces a lo largo del trayecto y limpian los baños cada media hora, lo que hace que estén impolutos). Me llamó la atención la buena calidad de la infraestructura ferroviaria, aunque hay pasos a nivel en líneas de alta velocidad (cuya velocidad es algo inferior a la de nuestras LAVs. Eso sí, puntuales al máximo) y que no haya cerramientos en las vías.

Billetes de tren del fin de semana
Billetes de tren del fin de semana

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Los 7 aspectos más llamativos del urbanismo y transporte de Barcelona

Hace poco estuve en Barcelona y, como viene siendo habitual, la visita me ha dado ideas para ampliar el apartado de viajes del blog.  Así que, aquí van unas pinceladas con los 7 aspectos que me han parecido más llamativos de Barcelona en materia de urbanismo y transporte:

1. Red de transporte público

La red de transporte público es muy extensa, bastante compleja (no lo digo como crítica, pasa en toda gran ciudad) y con una cobertura muy alta.

Los 7 aspectos más llamativos del urbanismo y transporte de Barcelona
(Y eso que aquí faltan los buses, tanto los de la red ortogonal como los “normales”)

Pero en este último sentido, cabe destacar un detalle que llama mucho la atención: esta cobertura, que se maximiza en los accesos, es a costa de que éstos se sitúan relativamente lejos de los andenes y que los andenes de varias líneas se sitúen en la mayoría de los casos en “estaciones separadas” con unos tiempos de transbordo muy elevados (al menos para los estándares de otras redes de metro europeas). Para muestra, un botón:

Los 7 aspectos más llamativos del urbanismo y transporte de Barcelona

Y también es una red con bastante accesibilidad (aunque imagino que en el metro y los trenes de FCG y Rodalies los transbordos desincentivarán de todas todas usar el metro como vayas muy cargado, en silla de ruedas, con carritos de bebé, etc).

Los 7 aspectos más llamativos del urbanismo y transporte de Barcelona

Otro aspecto que llama la atención echando un ojo a la red de transporte metropolitano es que parece que Barcelona funciona como un continuo urbano con sus municipios limítrofes. Quizá no al nivel de Bilbao, pero sí mucho más que Madrid.

Los 7 aspectos más llamativos del urbanismo y transporte de Barcelona

2. Movilidad ciclista

Sorprende mucho la cantidad de bicis que se ven por la calle y la calidad de la infraestructura ciclista: diferentes tipologías de carril bici en la acera, en calles calmadas, en calzadas e incluso en el centro de algunas grandes avenidas, destacando una solución que me sorprendió mucho en Marina con Meridiana. Además, hay muchísimos aparcabicis y ¡se usan!

Glorieta ciclista y carril en el centro de la calzada en Marina con Meridiana
Glorieta ciclista y carril en el centro de la calzada en Marina con Meridiana

Los 7 aspectos más llamativos del urbanismo y transporte de Barcelona

3. Todo lo que tenga ruedas sirve para desplazarse

Impresionante la variedad de vehículos que se pueden ver (muchos de tracción eléctrica)

Los 7 aspectos más llamativos del urbanismo y transporte de Barcelona

4. Carteles peatonales

Hay algo que como peatón siempre me molesta y es confundirme de sentido en las calles y estar buscando un número concreto de la calle, comenzar a recorrerla y tenerme que dar la vuelta. En este sentido, Barcelona tiene unos cartelitos muy útiles que indican los números de la calle en uno y otro sentido, de modo que apoyan la decisión de cómo dirigirse a una dirección concreta. Y también están bastante trabajados los itinerarios peatonales con señales horizontales (por ejemplo para indicar las líneas de autobús) y verticales.

Los 7 aspectos más llamativos del urbanismo y transporte de Barcelona

5. El damero de L’Eixample

Debo decir que en este viaje cambié un poco mi visión sobre el damero de L’Eixample porque la frustración del achaflanado como peatón es elevada porque se rompe completamente la continuidad de los itinerarios peatonales. A cambio, genera un callejero muy sencillo de memorizar, una sección muy paseable (las aceras son muy anchas y en varios casos hay bulevares centrales bastante agradables y con unos pasos de peatones muy bien resueltos que no exigen el cruce en L) y una anchura de las calles que permite muchísimas configuraciones. Hoy por hoy, la mayoría actúan como autovías, pero las reformas futuras desde luego no van a estar condicionadas por la escasez de espacio: caben carriles bici, carriles reservados para autobuses, tranvías… (de hecho, la reciente red ortogonal aprovecha esta configuración del callejero).

Los 7 aspectos más llamativos del urbanismo y transporte de Barcelona

Un detalle en el que nunca me había fijado es en la transición entre el callejero anterior al s. XIX y el del ensanche y debo decir que desde el punto de vista urbano es un caso muy interesante, destacando la solución de la Plaza de Cataluña.

6. Una línea de metro automática y muy profunda

Como fui en avión a la Terminal 1, tenía la excusa perfecta para probar la recientemente inaugurada L9sud que llega hasta ella y así lo hice. La línea es automática y la verdad es que funciona francamente bien y las frecuencias son adecuadas. Sin embargo sí que hay dos elementos extraños: en primer lugar, el trazado, que da unas vueltas un poco extrañas (aunque, bueno, la L3 y las líneas de tranvía también. Lo podéis ver en el plano de la primera imagen del post); la segunda es que los trenes circulan en ambos sentidos en parte del trazado y hay que reconocer que desconcierta un poco si no lo sabes de antemano (sobre todo si haces el transbordo en Collblanc donde, por cierto, para transbordar a la L5 hay que subir nada menos que 9 tramos de escaleras mecánicas).

Los 7 aspectos más llamativos del urbanismo y transporte de Barcelona

7. Sectorización de los distritos e incluso de los barrios

Algo que se nota muchísimo en Barcelona es el cambio entre distritos y barrios: una trama urbana radicalmente diferente, que se distingue a pie de calle, con elementos completamente diferenciados que condicionan los usos. Y, es que, aunque toda la ciudad esté gentrificada y a la vez volcada hacia los usos turísticos, resultan evidentes los contrastes entre los barrios puramente residenciales, los espacios comerciales, los espacios característicos, los polos de actividad terciaria…

Y una de estas especializaciones, para mí la más grave, es la provocada por la Ronda Litoral, que rompe completamente la conexión de la ciudad con el frente marítimo, generando una especie de no-espacio que sólo es útil para el paseo turístico (y ni siquiera) y donde no me extraña que los habitantes locales vuelquen su frustración.

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El transporte en París

La providencia ha querido que este artículo que estaba preparado hace unas semanas haya salido a la luz tras lo sucedido el pasado viernes en París. Sirva como homenaje a las víctimas y ataque a quienes quieren sembrar el odio. También de lo sucedido el sábado en Estrasburgo. Sirva también para las víctimas de este accidente.


Como ya anticipé, llegué a París desde Estrasburgo. Lo primero que vi de la ciudad fue la Gare del’Est, desde donde tuve que desplazarme en metro a la Gare de Lyon para ir al restaurante en que había quedado para cenar con mis amigos. Aparte de estas estaciones, hay unas cuantas más, entre las que se encuentra la Gare de nord, que tiene el honor de ser la estación con más viajeros de la Europa continental, aparte de ser la estación que conecta con Londres a través del Eurostar.

Pero no quiero perderme en los detalles ferroviarios. Sigo por donde iba: lo primero que vi con mi maleta a cuestas es que el metro de París no destaca por su gran accesibilidad universal (igual que no lo hace el de Frankfurt). Y, lo segundo, al salir del metro fue que es una ciudad de grandes proporciones. No sólo como gran ciudad que es, sino por los tamaños de los viarios, los edificios, los monumentos, las plazas. Hace que pierdas casi hasta tu propia proporción respecto a la de la ciudad.

En París viven unos 2,25 millones de habitantes 21.258 hab/km², estando dividida en 20 arrondissements municipaux. Sin embargo, la ciudad como tal se compone de París (dentro del Boulevard périphérique y varios municipios que se extienden más allá del mismo pero con una completa continuidad territorial, llegando así a una población de más de 10,5 millones de habitantes. Y en el área metropolitana, 12,3 millones. Esto supone que casi el 20% de la población francesa se concentre en esta región. Por supuesto, esto representa un reto para el transporte en la ciudad y hace que estén trabajando muchas veces a su nivel de capacidad máxima. Pero no entraré en esa cuestión sino que me centraré en la oferta de transporte público y en cómo son las movilidades peatonal y ciclista.

Y tampoco quiero hablar de las tarifas, porque al ser una gran ciudad hay una variedad impresionante y no quiero dar información confusa al respecto. Eso sí, un consejo: Si puedes mover las fechas de tu visita, la mejor forma de abaratar el precio del título de transporte que vayas a coger es hacer cuadrar las fechas de lunes a domingo. De este modo, puedes sacarte la tarjeta Navigo Decourverte de una semana. ¡Ojalá haberlo sabido antes de ir porque me habría salido mejor que la Paris Visite Pass de 5 días!

Metro

Del metro ya he dicho que resulta algo incómodo para ir con equipaje. Imagino que también por eso no vi gente mayor en él. Otro problema radica en los accesos y salidas y, es que, tanta obsesión por evitar que la gente se cuele acaba haciendo que los puntos de entrada y salida, tan estrechos y tan ortopédicos, resulten completamente incómodos.

Por lo demás, es una red que cumple bastante bien con su función, tanto por su cobertura, ya que La red se compone de 16 líneas, numeradas de la 1 a la 14, más la 3 bis y la 7 bis y tiene 300 estaciones, como por su calidad de servicio y resulta la forma más rápida de moverse por París. Además, hay alguna gran sorpresa, como que la Línea 1 y la 14 funcionen sin conductor (por eso lo de las mamparas), que la Línea 11 (y creo que también la 6) vaya sobre neumáticos (imagino que es para ganar tracción porque es una línea que corre que se las pela) o la peculiar integración urbana de algunos tramos que discurren en viaducto.

El transporte en París

El transporte en París

El transporte en París

Y la señalética dentro de la red es excelente. Las direcciones de las líneas y correspondencias se indican en las estaciones, andenes, pasillos y trenes. Y también ayuda mucho la calidad del plano que puede cogerse gratuitamente en las taquillas de las estaciones.

RER

RER es el acrónimo de Réseau Express Régional, que son los trenes de Cercanías de París. Y curiosamente, porque eso en España no se da, la línea A, la gestiona la RATP (que sería algo así como un operador público estatal) y la línea B la gestionan de forma conjunta entre la RATP y SNCF (que es el operador estatal de ferrocarril. Al cambio, Renfe) y es que el origen de la red se explica por la necesidad de París de dotarse de una red que permitiera unir entre sí las diferentes estaciones parisinas y simplificar los intercambios pendulares entre París y su área metropolitana suprimiendo las subidas y bajadas masivas en las estaciones principales. Las otras 3 líneas (C, D y E), las gestiona directamente SNCF.

En realidad, sólo lo utilicé un día por verlo y otro como una etapa dentro de mi viaje desde Saint-Fargeau hasta Orly y lo único que puedo decir es que la puntualidad es excelente y que la red adolece de los mismos problemas de accesibilidad que el metro. Eso sí, te permiten recorrer la ciudad de punta a punta en un cuarto de hora porque, aquí sí, hay muy pocas estaciones y así el sistema es rapidísimo.

Tranvía

La red de tranvías de París , operada por TVM, se compone de 8 líneas, 2 ramales y engloba también algo que es cuando menos curioso que se meta dentro de la red: la línea Trans-Val-de-Marne, que en realidad es una especie de sistema previo a lo que sería un BRT. Es una línea de autobús que circula por una plataforma reservada situada en el centro de la calzada. Casi mejor poner un vídeo:

La red de tranvías no reviste mucho interés desde el punto de vista turístico, pues es un complemento a las relaciones periféricas de la ciudad. Pero sí que llega, por ejemplo, al parque de la Villette (que como no lo visité en condiciones, queda pendiente para la próxima vez que vaya. Eso sí, tanto el parque como esta red periférica me dieron ideas interesantísimas para uno de los trabajos que estaba haciendo en ese momento para el caso de la corona norte de Madrid).

Y la línea T6 tampoco es un tranvía al uso, sino que se trata de un translohr. Si os fijáis en la imagen, veréis que la particularidad de este sistema es que sólo tiene un raíl. Pero no lo cogí porque estaba tan lejos que tenía que decidirme entre verlo o ver otro montón de cosas más interesantes. Pero me habría gustado montar por ver cómo es la experiencia y saber por qué es tan odiado por algunos (sobre todo, alguno de mis compañeros de ecomovilidad.net).

El transporte en París
Fuente: http://www.metronews.fr

Autobús

La red se compone de 59 líneas de autobús que cubren toda la ciudad. Además, en casi todos los tramos se circula por carriles reservados, con la consiguiente reducción del tiempo de viaje.

El autobús suele ser el transporte público más difícil de coger cuando estás en una ciudad que no es la tuya. Sin embargo, la información sobre autobuses en París es excelente (de hecho, el plano de transporte incluye metro, RER y autobús) y resulta una forma muy curiosa de conocer la ciudad. Yo lo cogí sobre todo por las noches para volver después de cenar y uno de los días cogí la línea 69 completa para ir desde Gambetta hasta Champs de Mars, donde visité la Torre Eiffel. Si se tiene tiempo, es un lujo porque te hace un tour muy completo por la ciudad, pasando por la plaza de la Bastilla, la orilla del Sena, la Cité, el Louvre, los Inválidos, etc.

El transporte en París

Además, usé el bus para ir al aeropuerto de Orly después de bajarme de la RER. Este es un autobús especial, el Orlybus y no entra en el precio de los títulos de transporte, por lo que tuve que comprar un billete para él que costaba 7,70€. Otra opción habría sido el Orlyvial, que es un tren que llega hasta el aeropuerto, pero es sustancialmente más caro. Hay también otro autobús equivalente para el aeropuerto de Charles de Gaulle, el Roissybus, que sale como a 11€. Aquí una alternativa es ir en RER (aunque no sé si se paga un suplemento o no, por lo que no puedo contestaros a la pregunta de cuál es la opción más económica) y otra es ir en los autobuses urbanos 350 y 351.

Otros sistemas de transporte

– Funicular de Montmartre

Como toda ciudad turística que se precie, París tiene un funicular. En este caso, sube a Montmartre, que es uno de los lugares de paso obligado para visitar la Basílica de Sacré-Coeur. Sin embargo, también se puede subir en el Montmartrobus, que es muy peculiar porque es un midibus eléctrico que te da un paseo por el barrio.

– Vélib

Es el sistema de bicicleta pública de París. Cuenta aproximadamente con unas 20.000 bicicletas y 1.200 estaciones en toda la ciudad y sus alrededores. Se ve bastante por la calle, pero por lo visto tienen bastantes problemas de remoción, dado que en los lugares con cuestas, la gente las usa para bajar pero no para subir. Y no me extraña nada, porque pesan una barbaridad. Eso sí, como visitante, tienes que poner una fianza de 150€…

El transporte en París

La ciudad está perfectamente preparada para las bicis y casi todas las calles tienen algún elemento que facilita su uso. De hecho, las usa hasta la policía.

El transporte en París

– Batobus

Es un sistema de transporte fluvial recorriendo el Sena, pero concebido al 100% para los turistas. Si no os lo creéis, mirad los precios. No me parece un sistema muy útil porque cubre recorridos que perfectamente se pueden hacer en autobús, bici y metro, pero debe ser bonito.

– Car sharing flexible con vehículos eléctricos

Aquí es mejor tirar directamente de quien lo ha probado y os recomiendo leer este artículo de Alfonso Letón. Además, el sistema acaba de estrenarse en Madrid. Yo lo tengo en la frontera de la movilidad sostenible, más fuera que dentro, pero es cierto que la tenencia de coche es un factor determinante a la hora de usarlo y este tipo de sistemas reducen la dependencia hasta el punto de usarlo sólo cuando de verdad se necesita.

Movilidad peatonal

En una ciudad de estas proporciones, se pueden hacer algunos trayectos a pie, pero como no conozcas la ciudad te enfrentas a un problema importante:t odo lo buena que es la señalización en el metro lo es de mal la peatonal.

Además, caminar por los Campos Elíseos es de las cosas más estresantes que he hecho en mi vida. Es aún peor que el paseo de la Castellana, que ya es decir. De hecho, del domingo sin coches esperaba que se notara aún más efecto a pesar de saber que sólo se cortan determinados barrios.

Pero bueno, no es una ciudad excesivamente incómoda para ser paseada. Sobre todo los lugares más turísticos. Eso sí, hay que armarse de paciencia por el caos del tráfico en algunos lugares y por las grandes distancias a recorrer, muchas veces incluso entre fachadas.

El transporte en París

Eso sí, hubo un detalle que me llamó poderosamente la atención y que aporta bastante sensación de seguridad: la iluminación de los pasos de peatones que además suponen una especie de isleta para poder cruzar en dos tiempos si es preciso.

El transporte en París

Y, como variante de la movilidad peatonal, se veían bastante AirWheels, pero iban tan rápido que no tengo ninguna foto que no saliera movida. Ya hablaré de ellos más adelante.