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El 15M en clave municipal. Su reflejo en el urbanismo

Hoy se cumplen 4 años de la eclosión de lo que días después comenzaría a llamarse 15M*; 4 años en los que el interés suscitado por lo municipal ha alcanzado cotas impensables; 4 años desde que, paseando las calles madrileñas por el espacio usualmente ocupado por el coche, muchos nos preguntamos si el reparto del espacio público era adecuado o si, por el contrario, habíamos malbaratado los mejores lugares, las mejores vistas, las mejores facetas, la mejor luz, la capacidad estancial de las calles y las plazas…

El 15M en clave municipal. Su reflejo en el urbanismo

De hecho, ¿no podemos considerar la acampada de Sol, uno de los mayores experimentos de urbanismo táctico que ha visto Madrid, una reivindicación urbana que trascendió la reivindicación general?

El 15M en clave municipal. Su reflejo en el urbanismo

Con el 15M se podía y se puede estar de acuerdo o no (de hecho, fui y soy más de estar en desacuerdo con sus planteamientos. Aunque no es raro porque, como bien decía mi abuela, “soy el espíritu de la contradicción”), pero hay que ser capaces de otorgarle el mérito que ha tenido en estos 4 años**.

Para empezar, devolver a la calle su papel político, produciendo un repunte en la organización de la sociedad civil. Como bien citan los chicos de Politikon en su libro La urna rota (que en estos días ha cumplido ya un año), España ha sido tradicionalmente un país con escasa participación de la sociedad en la política y eso se debe en parte a que los cauces de participación son escasos y también (y de eso tenemos que asumir todos la culpa) porque no los hemos ido creando nosotros mismos. Sin embargo, al revés de como opinan en Politikon, creo que el 15M tuvo parte de la culpa del creciente interés por crear asociaciones y plataformas que funcionen como medio de control de las acciones del gobierno y que sean capaces de canalizar el pulso social hacia los gobernantes.

En particular, no han sido pocas las asociaciones surgidas en materia de urbanismo, movilidad y modelo de ciudad. Y las ya existentes antes de 2011, han visto reforzada ampliamente su posición y tienen ahora un “altavoz” que no tenían antes, por lo que sus reclamaciones, sobre todo municipales, llegan mucho más lejos.

Además, como segunda derivada, se ha elevado muchísimo la calidad del debate sobre la ciudad que queremos vivir. Durante este tiempo, tanto a nivel individual como bajo el paraguas de ecomovilidad.net y urbanismoytransporte.com, he tenido la suerte de acudir a multitud de actos y de ser testigo de un cambio cuantitativo y cualitativo en ellos. Ahora vamos mucha más gente, el tema suscita mayor interés, hay un espíritu mucho más crítico, el debate parte de ser (casi) completamente informado, los argumentos expuestos tienen una profundidad inusitada,… Y, lo más importante, aun con la radicalidad que supone repensar el modelo de ciudad, pretendiendo actuar sobre la raíz de sus problemas, se ha entendido que en el urbanismo no hay recetas extremas ni estandarizadas y que no se pueden tener opiniones inflexibles porque, en el urbanismo, absolutamente todo depende del entorno en que se enmarque.

Y, quizá, lo más importante, en este escenario de movilización e implicación, de inexistencia de cauces oficiales para participar de las decisiones, de empeoramiento de algunos servicios básicos y de creciente importancia de las redes sociales (online, pero también offline), hemos visto cómo empiezan a emerger iniciativas y propuestas que tienen capacidad de incidir en el debate de las diferentes fuerzas políticas e incluso, esperemos, puedan tener traslación electoral directa. Y, en este sentido, he tenido el placer de participar en el experimento de generar un programa participativo en materia de movilidad para la ciudad de Madrid que, posteriormente, hemos ido moviendo por todas las fuerzas políticas que, entendemos, tendrán representación en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid y en la Asamblea de la Comunidad de Madrid. En el próximo post ampliaré esta información y haré un pequeño balance de los resultados obtenidos de cara a las elecciones municipales del próximo 24 de mayo.

Como conclusión, no cabe duda de que el 15M ha servido para revitalizar el debate urbano y devolver la política al ágora.


* Aunque nunca me han gustado las etiquetas y, menos aún, para un fenómeno tan complejo… Eso sí, me gusta mucho más el nombre que aquello de “los indignados”, que me repatea por su origen que no es más que un libro de autoafirmación chovinista por parte de su autor.

** Desde luego, su legado más importante ha sido mostrar que la utopía es capaz de cambiar el imaginario colectivo, pero hoy sólo quiero hablar del ámbito que afecta al blog.

El transporte en Oporto y sus alrededores

Este año tuve la suerte de pasar la Semana Santa en Oporto y alrededores con tres buenos amigos. Y pensando a la vuelta en todos los medios de transporte diferentes que utilizamos (y que podíamos haber utilizado), se me ocurrió que estaría bien hacer un repaso de la gran variedad de sistemas de transporte que existen en los lugares que visitamos.

Recorrimos Almeida, los Arribes del Duero, Régua, Vila Real, Oporto, Braga, Guimaraes, el tramo Oporto-Valbom al menos 8 veces y la pila de kilómetros de la vuelta por la A-29 y por la A-25 (aparte del tramo Fuentes de Oñoro-Madrid, ya en España).

Medio 1: Coche compartido

Dentro de usar el coche para viajar, qué menos que repartir las externalidades. Ir en coche implicó el pago de unos cuantos peajes con sus diferentes tipologías y medios de pago: el normal, EASYToll, TOLLSERVICE, Vía-T, TOLLCARD,… Es un jaleo importante del que se podrían escribir monográficos y hasta Tesis Doctorales…

Además, tras una primera noche en Almeida, íbamos a pasar 3 noches en un piso en plena ribera del Duero en Oporto capital. En pleno centro turístico, vaya:

El transporte en Oporto y sus alrededores

Pero por un error en la reserva por parte de la dueña del piso y un favor de una vecina suya, acabamos un pelín lejos…

El transporte en Oporto y sus alrededores

Todo tiene parte buena y parte mala. La buena es que acabamos en una «modesta casita» de 600 metros cuadrados con embarcadero en el Duero. Una casa que, además, se construyó para sí mismo en su día José Carlos Loureiro, quien puede sonaros porque es el arquitecto del Pavilhão dos Desportos de Oporto. Impresionante.

La parte mala era la dependencia del coche, tanto para ir cada día a Oporto (y volver, que era lo que más pereza daba) como para poderlo aparcar, que no fue tarea fácil a pesar del gran número de aparcamientos subterráneos que hay en el centro de la ciudad.

Medio 2: Funiculares

En este viaje cogimos dos funiculares: el Funicular del Santuario do Bom Jesús do Monte, en Braga y el Funicular dos Guindais, que comunica la ribera del río con el barrio de Batalha, en Oporto.

El primero tiene dos méritos: es el primer funicular construido en la Península Ibérica y el 5º en todo el mundo (se puso en servicio el 25 de marzo de 1882) y además es el más antiguo que utiliza un sistema de balance de agua.

El transporte en Oporto y sus alrededores

Lo que el segundo tiene de especial es que: no sigue dos vías salvo en el cruce entre coches, un tramo está construido en túnel y las espectaculares vistas que desde él se pueden disfrutar del Puente Don Luis I.

Medio 3: Teleférico

En un sitio donde lo más bonito es divisar todo desde las alturas, no podía faltar este medio de transporte, así que nos hicimos un descenso en el Teleférico de Vila Nova de Gaia. Yo ya había subido en otra ocasión y, bueno… pues hay debate sobre si es imprescindible o no. Yo creo que no merece la pena a pesar de las vistas porque la mejor se tiene justo antes de entrar en sus instalaciones.

El transporte en Oporto y sus alrededores

Medio 4: Pies

La mejor forma de conocer las ciudades es pasearlas. Y ¡qué mejor forma de hacerlo que en centros peatonalizados como los de Braga y Guimaraes!

(En la foto, Braga)
En la foto, la «zona pedonal» de Braga

Y en el itinerario peatonal de Foz do Douro.

El transporte en Oporto y sus alrededores


Y hasta aquí los medios que cogimos en esta ocasión. Pero, como ya había estado en otra escapada en 2012, aquí van el resto:

Medio 5: Tranvía

Sorprende de Oporto que haya tan pocas líneas de tranvía cuando muchísimas calles de la ciudad tienen vías en la calzada. De hecho, si estoy bien informado, son sólo 3 líneas con un total de 6 trenes. 

El transporte en Oporto y sus alrededores

Eso sí, si os quedáis con ganas de ver más y saber cómo era la ciudad cuando éste era el medio de transporte principal, Oporto cuenta con un museo impresionante para los amantes del tranvía: el Museu do Carro Eléctrico.

Me llamó la atención también que hubiera calles adaptadas para la rodada de buses en la misma plataforma por la que circula el tranvía, con una medida tan simple como asfaltar dos bandas de empedrado. Eso sí, los coches no notan la diferencia porque, al ser más estrechos, sólo se puede aprovechar la banda asfaltada con una de las ruedas. Es una priorización al transporte público, cuando menos, peculiar.

El transporte en Oporto y sus alrededores

Medio 6: Autobús

Yo que no soy muy friki de los autobuses, cuando voy a algún sitio creo que es el medio de transporte en el que menos fijo, pero en este caso me llamó poderosamente la atención un modelo en particular: el Duplex Tour STCP 2956 del fabricante MAN, una autobús de dos plantas con wifi. 

El transporte en Oporto y sus alrededores

Y doy fe de que funciona perfectamente y no como el de GOWEX porque en aquel viaje fue de los pocos lugares en los que tuve una wifi de calidad. Eso sí, en estos 3 años la ciudad parece haber visto como prioritario este tema y en cualquier bar o restaurante, según entras te dan la contraseña para que puedas conectarte. Cosas del turismo y del tontismo 2.0…

Medio 7: Metro

El Metro de Porto me parece, desde que monté por primera vez, un ferrocarril impresionante, además de precioso y comodísimo tanto si miramos las estaciones como si miramos el material móvil.

El transporte en Oporto y sus alrededores

El transporte en Oporto y sus alrededores
El transporte en Oporto y sus alrededores

Y además, dejan entrar con bicis y, como ya hemos comentado por aquí, hay un sistema de símbolos para sustituir los colores que hace la red accesible a daltónicos.

Medio 8: Tren

Oporto cuenta con dos estaciones de tren. Una es Campanhã,  que está muy cerca del Estádio do Dragão. Y la otra es la famosísima São Bento, en pleno corazón de la ciudad.

El transporte en Oporto y sus alrededores

Medio 9: Transporte fluvial

La historia de Oporto viene ligada al río Duero y eso se nota aunque ya no se transporte la uva en barca sino en camión desde los Arribes hasta las bodegas de Vila Nova de Gaia.

Además, no hay transporte público entendido como commuting por el río, pero sí que se pueden hacer agradables viajecillos que permiten ver más de cerca los diferentes puentes que adornan el skyline de la ciudad y la desembocadura del Duero en el Océano Atlántico.

El transporte en Oporto y sus alrededores


Bonus track: Bici

Entre las cuestas y el empedrado típico portugués, Oporto no parece animar a los habitantes a moverse en bici. Sí que se veían ciclistas en plan recreativo por la ribera, por Foz do Douro y en cada una de las carreteras convencionales que recorrimos. Pero no como movilidad, sino como ocio.

Y, como no… para lo que sí que se usa la bici es para decorar comercios, que eso siempre gusta.

El transporte en Oporto y sus alrededores

Eso sí, los aparcabicis, además de ser pocos, destacan por su escaso uso.

El transporte en Oporto y sus alrededores


Espero que os haya resultado interesante este repaso. 

¿Es razonable la expansión de BiciMAD?

Hace ahora 3 semanas desayunábamos con una noticia de estas que a priori son buenas, pero que podrían ser aún mejores: la expansión a finales del mes de abril del servicio de BiciMAD, que amplía su área de acción en la ciudad con un total de 42 nuevas estaciones y otras 468 bicicletas (sumados a los servicios existentes, hacen un total de 165 estaciones y 2.028 bicicletas).

Esta expansión tiene dos partes bien diferenciadas: una en paralelo al corredor urbano generado por el Paseo de la Castellana y otra en el arco sur (pero en el interior de la M-30). Parece una expansión estupenda. En el primer caso, porque corrige bastante la brecha que el Paseo produce en la ciudad y, en el segundo caso, porque en el sur, como ya se ha hablado en este blog, no se explota el potencial de la movilidad ciclista. Sin embargo, los criterios de implantación no parecen ser los óptimos para un servicio de calidad. Y eso es lo que paso a analizar:

¿Es adecuada la densidad de estaciones en el entorno del Paseo de la Castellana?

Bajo mi punto de vista (aunque esto es matizable y hay muchos factores implicados), una de las claves del éxito de BiciMAD tiene que ver con una alta densidad de estaciones: se sitúan a menos de 300m. ¿Qué importancia tiene esto? Pues que ante “fallos menores” de gestión de las remociones de las bicicletas entre estaciones, un usuario que quiera coger una bici en una estación vacía o dejarla en una estación llena no tiene que recorrer una gran distancia hasta otra estación.

Sin embargo, parece que no se ha respetado esta densidad en las 37 estaciones que suponen la expansión hacia el norte. Y, claro, 300m es una distancia razonable para recorrerla caminando sin que eso penalice el uso del sistema de préstamos pero, ¿pasará lo mismo con una densidad menor y por tanto una mayor distancia entre estaciones? (fijaos en el mapa, en los puntos azules y os daréis cuenta muy fácilmente de la diferencia con las estaciones existentes). Si de mí dependiera, redensificaría la expansión aún a costa de cubrir un menor área.

¿Es razonable la expansión de BiciMAD?

¿Qué pasará en el sur?

En el sur sólo habrá 5 nuevas estaciones (ver los puntos rojos en el mapa), pero tendrán efectos importantes. Principalmente me preocupan dos aspectos:

1. El río

Inicialmente, BiciMAD pretendía evitar el río para que las bicis sirvieran para la movilidad y no para el ocio. Aun así, mucha gente las baja desde hace tiempo y es común verlas circulando por la acera-bici de Madrid Río.

¿Qué pasará ahora que habrá estaciones en Príncipe Pío y Legazpi? Mi opinión es que se hará un uso recreativo de la bicicleta pública en Madrid Río que perturbará el uso como movilidad. Esta preocupación por la identificación “movilidad ciclista=ocio” ya la tenía hace 5 años, cuando hice el PFC, porque parecía que por entonces el Ayuntamiento no se daba cuenta de que el Anillo Verde Ciclista servía para todo menos para moverse por la ciudad y que la movilidad ciclista no es eso. Había que permeabilizar la ciudad para hacerla ciclable. Por suerte, aquello ya está más que superado y en este tiempo la ciudad ha experimentado un cambio espectacular en materia de movilidad ciclista (aun con todo lo que queda por avanzar, es loable). Pero cuando pensábamos que el fantasma de la identificación había desaparecido, aquí lo tenemos otra vez…

2. Príncipe Pío

Resulta problemático que el sistema llegue a las grandes terminales de transporte como es el caso de Príncipe Pío, con demanda muy marcada porque se generan demasiadas remociones y la sostenibilidad del sistema decae. Y no porque sea más caro, que también, sino porque si tienes todos los viajes en un único sentido y a la vez, tienes que mover muchas furgonetas para llevar las bicis de unas estaciones a otras. Y claro, ¡luego hay que pedalear muchísimo para compensar la huella de carbono! Lo ideal sería plantear un sistema de préstamo dual, uno de alquiler en periodos cortos y otro que durase todo el día. O entender que el préstamo de bici pública es un catalizador para que la gente use su propia bici, pero eso lleva aparejados otros problemas.

Así, Príncipe Pío va a suponer dos tensiones en el sistema  de préstamo:

1) Tensión por demanda: en Príncipe Pío no entra y sale la misma cantidad de gente. Eso sí, cuando entra o cuando sale, la demanda está muy concentrada, lo que dificulta la prestación del préstamo y desequilibra el sistema. Vamos, que no es adecuado que el sistema preste demandas tan asimétricas.

2) Tensión territorial por efecto frontera: no es igual que el sistema incluya a Príncipe Pío que el hecho de que sea uno de los puntos de la frontera. Como digo, la demanda de la estación es desigual. Por las mañanas, el flujo de viajeros es norte-sur y por la tarde al revés. Pero si sólo puedes establecer relaciones con el norte porque es el único lugar en el que encuentras bases para coger o dejar la bici, ¿qué queda? Pues un desequilibrio aún mayor.

¿Qué debería pasar en el sur?

Aunque es sólo una opinión personal (fundamentada, eso sí, en mi conocimiento técnico), sigo diciendo que se desprecia sistemáticamente el potencial de la movilidad ciclista en el arco sur y la posibilidad de que sea el elemento integrador entre las diferentes periferias de este entorno. Aunque sólo sea por la concentración de población de la ciudad hacia el sur y el este, ¿no?

Por tanto, ¿por qué no superar la ZBE y expandir el sistema hacia el sur de la M-30? Que, además, resolvería parte del problema de la frontera, al dejar Príncipe Pío en el interior del área de préstamos y podría resolver algunos problemas de movilidad en zonas que son auténticas bolsas de inaccesibilidad en transporte público como el Campus de la UNED, la Colonia del Manzanares, el Paseo de la Ermita del Santo o el Barrio de Goya.

Fuente de la imagen destacada: enbicipormadrid.es

Algunos despropósitos en cuanto a la movilidad se refiere

Algunas veces nos podemos encontrar algunos puntos de las ciudades que desafían el sentido común. En este artículo reúno unos cuantos de estos despropósitos:

Despropósito nº1: Un «carril peatón» que no está pensado para ser caminado

Carril-peatón

Todo surgió por unas fotos de la intersección de las calles Londres y Lisboa en Torrejón de Ardoz que nos mandó a ecomovilidad nuestro lector Carlos. 

Nuestro veredicto fue el siguiente:

– Rompe completamente la homogeneidad de la sección de la calle y de la señalización (lo cual suele generar confusión).

– Incumple de manera flagrante la normativa de accesibilidad de la Comunidad de Madrid: no tiene el ancho necesario, ni  ningún tipo de rebaje,  ni acceso desde las aceras existentes, por lo que como ya nos apuntaba Carlos en su email, presentará problemas para personas con movilidad reducida.

– Manda a los peatones a la calzada, sin ningún tipo de separación con los vehículos motorizados.

– Y lo más importante: no resuelve la dificultad de paso para quien decida moverse por la acera y disminuye la visibilidad que los conductores que entren a la gasolinera tendrán de los peatones que estén cruzando en ese momento por el carril-peatón.

Nuestra opinión es, pues, que se ha optado por una solución barata para reservar el espacio sin tener que construir la acera en toda la zona, pero que no sólo no resuelve la problemática sino que además genera problemas de accesibilidad y de seguridad.

[artículo original]

Despropósito nº2: Falta de previsión

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No es para nada raro que se traten de separar flujos de pasajeros en las estaciones e intercambiadores para hacerlos más cómodos y eficientes, al evitar las acumulaciones de pasajeros. Sin embargo, para Metro Sur y la última tacada de ampliaciones de la red de Metro de Madrid entre finales de los años 90 y los primeros años «dosmiles», se optó por grandes cavernas en las cuales se suponía que todo estaba bastante sobredimensionado y era todo tan amplio que no hacía falta dirigir a los pasajeros por itinerarios definidos. Total, por entonces éramos ricos y no había por qué pensar en soluciones sustancialmente más baratas, como las de las estaciones con andén central construidas más o menos hasta los años 80. Ni pensar en general…

Pero vino la crisis para recordarnos que no siempre lo más caro es lo mejor. Un ejemplo se puede ver ahora en Puerta del Sur. Allí, los tornos bidireccionales ya sólo funcionan en un sentido y están señalizados para ello. De repente, había que volver a separar los flujos, esta vez en los tornos. Y, en serio, además de ser cosa de los tornos, tiene que ver con la configuración de las estaciones y con una falta de previsión flagrante de cómo se comportaría la demanda (¿pensarían en una demanda 100% asimétrica?). Al menos, esta vez sí, se optó por una solución barata y que funciona muy bien.

[artículo original]

Despropósito nº3: Soluciones complejas a problemas inexistentes

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Así se refería Villarramblas (al que quizá conoceréis por enbicipormadrid) en los comentarios del post original a esta solución bastante prescindible de semaforización en Valladolid.

Que conste que no dudo de la buena voluntad por parte del ayuntamiento pucelano de priorizar a los peatones, pero les salió bastante mal, ya que el ciclo promedio del semáforo es aproximadamente de un minuto, que es lo que duraría un ciclo con un semáforo normal, mucho más barato (este sistema cuesta la friolera de 13.170 euros más IVA) pero menos vendible porque no sería un semáforo “inteligente”. Eso sí, una vez instalado, me parece que es un engaño importante tratar de vender lo bien que ha funcionado y todo lo que ha mejorado la situación.

En el artículo original tenéis un análisis más concienzudo y los comentarios de los lectores [artículo original].

Despropósito nº4: Excusas

Coche estacionado en el carril bus (Sevilla). Fuente: ABC

No podía quedarse fuera de esta recopilación el tan manido «Es sólo un minuto». Resulta curioso que haya quien no lo vea mal, porque a mí personalmente me parece una enorme falta de respeto hacia los demás usuarios del espacio público. Y hasta quien aspira a ser alcaldesa siendo habitual de esta mala práctica.

[artículo original]

Despropósito nº5: la falta de continuidad peatonal

Aquí podríamos englobar un montón de elementos que suponen un obstáculo a los peatones, pero los clasificaré en tres categorías:

– Los elementos mobiliarios:

Despropósitos
Calle de Carbonero y Sol, Madrid

– Los objetos móviles, como las motos mal aparcadas:

Despropósitos

¡O incluso coches en mitad de una acera abotonada!

– Los elementos que deberían ser móviles pero se están convirtiendo en mobiliario en algunas ciudades y colonizan cada vez más espacio urbano, la mayor parte de las veces en la acera.

Terraza de un bar en una acera de la calle Álamo de Murcia. Fuente: laverdad.es

Las terrazas empezaron poniendo sombrillas para dar sombra y jardineras para delimitar el área que pagan, luego pérgolas, después llegó el invierno y decidieron que había que cerrar el espacio para poder seguir atrayendo a los fumadores con estufas y demás y algunas ya tienen este nivelazo:

 

Despropósitos
Fuente: habitissimo.es

 

¿Sería igual el nivel de permisividad si invadieran así la calzada? Yo creo que este tema se merece un monográfico en el futuro.

Y habrá más despropósitos

¿Conocéis algún despropósito que queráis compartir?

La turborrotonda, ¿una rotonda mejorada?

A raíz del anuncio de la inauguración de una turboglorieta en Oviedo, quería haber puesto algo el otro día en la recopilación de noticias de enero, pero no pudo ser. Así que, aquí está la explicación.

¿Qué es una turborrotonda?

Como ingeniero, siempre me ha repateado el término «rotonda» y por eso preferiría hablar de «turboglorietas», pero parece que el término que se impone es «turborotonda» (encima, mal escrito, con una sola r…). Así pues, transijo en decir turborrotonda, pero lo escribiré con rr.

Más allá del término, este concepto no es algo nuevo. Fueron desarrolladas en el año 1998 en los Países Bajos por Lambertus G.H. Fortuijn, un ingeniero de TU Delft. Y ya existían en España desde que en 2009 se inauguró la de Grado (Asturias). Pero parece que esta vez los medios de comunicación se han hecho más eco (o yo me he dado más cuenta, que también puede ser).

Las turborrotondas surgieron como una solución para mejorar la Seguridad Vial de las glorietas tradicionales sin comprometer la capacidad de las vías

La turborrotonda presenta en planta una isleta central de una forma un tanto peculiar, la cual sirve para canalizar el tráfico desde las entradas y a lo largo de la calzada «anular» (lo entrecomillo porque no es circular, como en las glorietas convencionales), según el destino que se quiera seguir. Así, el conductor debe seleccionar a qué salida va a dirigirse antes de entrar a la turborrotonda. Obviamente, esto exige una señalización especial, que debe anticiparse respecto a la señalización a la que estamos acostumbrados.

Vista en planta de una turborrotonda. Fuente: http://www.diariomotor.com/
Vista en planta de una turborrotonda. Fuente: diariomotor.com

¿Qué ventajas y desventajas tienen las turborrotondas?

En las turborrotondas no hay carril exterior, que al final es «el causante» de muchas situaciones conflictivas que desencadenan una colisión en las glorietas tradicionales. Por lo tanto, nos encontramos ante un diseño que elimina la preferencia del carril exterior, donde todos los carriles pasan a tener utilidad, siendo el propio carril el que guía al conductor desde la entrada hacia una salida previamente seleccionada.

Si las glorietas tradicionales ya reducen el número y la gravedad de los accidentes (al no permitir la realización de giros hacia la izquierda, que son los que originan los accidentes más graves), las turborrotondas van aún más allá, al separar completamente los flujos de tráfico. De este modo, se consigue eliminar la posibilidad de que se produzcan alcances laterales y, por otro lado, el radio de curvatura obliga a reducir la velocidad siendo más seguras y mejorando la fluidez del tráfico (supuestamente, sin afectar a la capacidad de la intersección).

Separación de los flujos de tráfico en la turborrotonda ovetense

Para ampliar, os dejo el enlace a la web oficial de las turborrotondas (en inglés).

Pero, como toda «novedad», tiene sus pegas en la experiencia de usuario y su configuración hace que no sean pocos los conductores que encuentran confusa la circulación por las turborrotondas. Existen dudas sobre qué carril usar y cómo entrar. Además, cuando se desconoce la zona, como la separación es exclusivamente señalización horizontal, se pueden producir cambios de carril inesperados.

Las turborrotondas en las ciudades

Bajo mi punto de vista, este diseño parece más adecuado para vías interurbanas y periurbanas que para calles urbanas. Pero la turborrotonda ovetense está dentro de la ciudad. 

Por sus condiciones geométricas, las turborrotondas necesitan mucho espacio y no suele ser algo que sobre dentro de las ciudades, por lo que si se construyen, muchas veces será a costa de una anchura de carriles más bien escasa (o, como poco, menor a la que suelen estar habituados los conductores) que dificultará la circulación de vehículos de grandes dimensiones como pueden ser los autobuses.

Además, hay que tener en cuenta que las turborrotondas no están diseñadas para ser cruzadas por los peatones. Los pasos de peatones se sitúan fuera del «anillo» y, de hecho, muy lejos de éste, supuestamente con el objeto de favorecer la visibilidad y seguridad de los peatones. Pero la realidad siempre supera al mejor de los diseños que se pueda plantear y en las turborrotondas existentes se ha observado que los peatones incumplen en muchas ocasiones las normas, no respetando los lugares de paso destinados para ellos, pasando a través de la «calzada anular».

Design vs. users experience o por qué los peatones cruzarán fuera de la zona habilitada para ellos en las turborrotondas. Fuente: imgur.com
Design vs. users experience o por qué los peatones cruzarán fuera de la zona habilitada para ellos en las turborrotondas. Fuente: imgur.com

Los promotores del invento dicen que es cuestión de habituarse a su uso y a sus particularidades y es necesario modificar este comportamiento mediante campañas informativas sobre el uso correcto de este nuevo diseño de glorieta. Pero, ¿es eso razonable en las ciudades?

BONUS

Para terminar, aquí tenéis material para ampliar vuestro conocimiento sobre las turborrotondas. Primero, un documento bastante completo, de la Universidad en Maribor (Eslovenia):

Y, lo segundo, un vídeo (para los que no os leéis el libro sino que esperáis a que salga la película):

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Actualización 3-3-15: El profesor Manuel Romana puntualiza en Twitter que sería mejor referirse a los turborrotondas como «glorietas en espiral».